Pena de muerte para ex presidente egipcio Mohamed Mursi

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En total, la corte ha despachado 16 condenas a muerte contra prebostes de la Hermandad, entre ellos, el magnate Jairat al Shater y los dirigentes Mohamed el Beltagui y Esam el Erian.

La Justicia egipcia ha confirmado este martes la condena a muerte dictada en mayo contra el ex presidente Mohamed Mursi por escapar de prisión durante las revueltas que forzaron la renuncia de Hosni Mubarak en 2011.

El islamista, derrocado por el golpe de Estado de 2013, ha recibido además una nueva sentencia: cadena perpetua por su participación en un presunta conspiración junto a Hamas y Hizbulá para «cometer actos terroristas en el país».

En total, la corte ha despachado 16 condenas a muerte contra prebostes de la Hermandad, entre ellos, el número dos y verdadero factótum de la organización, el magnate Jairat al Shater y sus destacados dirigentes Mohamed el Beltagui y Esam el Erian. Han corrido la misma suerte los acusados que han sido juzgados en rebeldía. En cambio, otras 18 personas incluidas en la causa han recibido cadena perpetua, entre ellos, el ex presidente Mohamed Mursi.

El tribunal no se ha pronunciado, como se esperaba, sobre la confirmación de la condena a muerte anunciada el 16 de mayo contra Mursi y otros 105 acusados por su presunta participación en el asalto y la huida de la prisión de Wadi Natrum a principios de 2011. «El juez tiene que volver a comparecer en la sala del tribunal este martes para informar de la otra causa. Puede aplazar la confirmación pero tiene que aparecer. Así lo marca la legislación egipcia», ha explicado a EL MUNDO Mohamed el Damati, abogado del ex presidente.

En un extenso discurso inicial, plagado de contenido político, el presidente del tribunal Shaaban al Shami ha asegurado que los Hermanos Musulmanes -que vencieron en todas las citas con las urnas desde el ocaso de Mubarak- «han cometido espionaje para avanzar en sus diabólicos objetivos». También ha calificado a la cofradía de «odiosa» y ha insistido en que las pruebas de su delito son firmes aunque no las ha detallado. «El año de Mursi en el poder fue una noche sin fin, que terminó con el sol del 30 de junio [fecha de las multitudinarias manifestaciones que precedieron al golpe de Estado]», ha agregado.

En el caso de espionaje, los ahora condenados están acusados de conspirar con Hamas y Hizbulá para «cometer actos terroristas en el país, filtrar secretos de Estado a países extranjeros y financiar el entrenamiento de terroristas para alcanzar los objetivos de la organización internacional de la Hermandad». Según el Ministerio público, en 2005 urdieron un «plan terrorista» para que militantes de la agrupación fueran entrenados en Gaza por Hizbulá y la Guardia Revolucionaria iraní.

En una causa paralela, la corte envío al cadalso el 16 de mayo a Mursi y otras 105 personas por su participación en el asalto y la huida de la prisión de Wadi Natrum, un erial plantado en mitad de la carretera que une El Cairo con Alejandría. El 28 de enero de 2011 cientos de presos escaparon del penal tras una jornada de protestas que en la capital acabó con desbandada policial y el país sumido en el caos. «Dormía cuando los hermanos me despertaron y me dijeron que la prisión estaba abierta y que solo quedaban miembros de los Hermanos Musulmanes. Me advirtieron: si te quedas aquí morirás», relató en enero Mursi.

Entre quienes comparten destino con el ex mandatario, figuran hasta 70 palestinos del movimiento islamista Hamas -en su mayoría juzgados en rebeldía; algunos muertos hace años y otros presos en cárceles israelíes desde hace largo tiempo- que, según la fiscalía, habrían accedido al país a través de los túneles de contrabando con la franja de Gaza. La pena capital por este expediente alcanza además al guía supremo de la Hermandad Mohamed Badía, con una condena a muerte previa, y el ex presidente del parlamento Mohamed Saad Katatni. La confirmación de esta sentencia fue aplazada el pasado 2 de junio.

El fallo preliminar contra Mursi -en consonancia con las 659 penas capitales dictadas el pasado año- fue duramente criticado por la comunidad internacional, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea o Naciones Unidas. Desde el derrocamiento de Mursi, más de 3.000 personas han muerto en la campaña de represión más feroz en décadas. El régimen egipcio ha clausurado, además, los medios de comunicación de la oposición; confiscado la amplia red de caridad de la agrupación y los bienes de sus dirigentes y ahogado cualquier libertad. Los Hermanos Musulmanes han sido designados «organización terrorista» sin aportar pruebas de su vinculación con los ataques que sufren las fuerzas del orden.

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